Una parada en los kioscos

“Lo más difícil es escoger entre tanta comida sabrosa”.

Recurso: Primerahora.com | Noticias | Alexandra Fuentes

Me fajo corriendo y haciendo ejercicios para poderme dar mis gustitos de vez en cuando. Uno de los que más disfruto es pararme en algún kiosko de la carretera para “jartarme” de frituras.

Nuestra oferta culinaria frita en aceite es la mejor y más variada del mundo. No hay liga para nuestras alcapurrias y bacalaitos, que están a otro nivel. Además, es una experiencia completa donde disfrutas de la comida y compartes con los que allí se reúnen, que siempre están en buena actitud.

Para mí eso es lo más exquisito de esas paradas en los kioscos de frituras, el compartir con la gente. ¡Qué bien se pasa!

El sábado me paré en los kioscos de Luquillo y, como siempre, la pasamos divino. Lo más difícil es escoger entre tanta comida sabrosa, lo que te permite caminar por los diferentes establecimientos para ver la oferta y alimentar la pupila antes que el paladar.

En ese recorrido disfruté de ver la playa totalmente llena, con familias puertorriqueñas y visitantes, disfrutándola. La buena música era protagonista, el dominó y todo lo que caracteriza nuestro pasadía en la arena que, en tiempos de calor insoportable, viene muy bien.

Al final compramos un poquito de cada cosa en distintos kioscos, pero nos sentamos a comer en uno de arepas artesanales -llamado Wepa Arepa- que la sacó del parque. Aprovecho para recomendarlo. Estos gustitos no podemos hacerlos todos los días, pero debemos ponerlos en agenda para de vez en cuando.

Uno disfruta tanto o más del compartir con la gente que de las sabrosas frituras. Nunca he visto a nadie enfogona’o con una empanadilla en la mano. Siempre están contentos y por eso es que en los kioscos de Luquillo, Loíza y en otras partes de Puerto Rico se pasa tan bien. Además que son, en la mayoría de los casos, familias puertorriqueñas emprendedoras que se buscan el peso trabajando mientras nos hacen pasar un buen rato. Siempre que puedo me gusta respaldarlos consumiendo sus productos y promoviéndoles.

Debo señalar que me sentí muy cómoda y segura. El estacionamiento chévere y la gente en familia compartiendo sin ningún inconveniente. Mucho turista a quienes siempre le busco conversación para ver como la están pasando y todos, alcapurrias y bacalaítos en mano, me hablaron maravillas de la isla.

Bueno, ahora que estamos en verano y estamos llenando el calendario buscando qué hacer, incluye una parada en los kioscos de Luquillo o Loíza. La gente viaja desde muy lejos para venir a disfrutar lo que tenemos nosotros a minutos de nuestras casas.

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