Moto Morini Milano: primeras impresiones

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La mítica marca italiana Moto Morini vuelve por sus fueros con la Milano. Un nuevo modelo 100% italiano fabricado a mano que rememora tiempos pasados, pero con tecnología y materiales actuales, para sumarse a la creciente moda Vintage. Hoy probamos en exclusiva lo que fue en los años 70 la Morini “tres y medio”.

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Esta nueva Moto Morini bautizada como Milano nos recuerda inequívocamente a ese ya icónico modelo de los años 70: la Morini 3 ½ (léase tres y medio). Y es que, precisamente, ese ha sido el objetivo del departamento de diseño, crear una moto moderna pero con ese aire retro ahora tan de moda. Sin embargo y pese al parecido entre los dos modelos, la Milano monta el “bialbero corsa corta” de 1200cc en V a 87º diseñado por Franco Lambertini. Curiosamente se trata del mismo ingeniero que diseñó y dio vida al bicilíndrico de 350cc allá por los 70. Un motor que hereda gran parte de su estructura de la Corsaro, y que rinde, en esta última, unos 140 CV solo en parte “domesticados”. En el caso de la Milano, buscando una moto apta para todos los públicos, se ha trabajado en el grupo termodinámico y cambian pistones, válvulas, cámara de combustión, escapes, etc, para dejar la potencia máxima en unos 110 CV y una curva de par llena en toda la gama de revoluciones.

Moto Morini
Moto Morini Milano: primeras impresiones
PIANO PIANO

Una vez hechas las presentaciones os cuento un poco cómo se desarrolló la prueba para que lo tengáis presente a la hora de sacar conclusiones. Después de tomar el primer vuelo con destino Milán, Riccciardo, el jefe de ventas de Moto Morini, me está esperando en el aeropuerto de Malpensa para llevarme a la fábrica que desde hace unos años se trasladó desde Bolonia a Trivolzio, entre Milán y Pavia. Hablo en primera persona ya que soy el único periodista que va a subirse hoy a la Milano. Durante el trayecto me comenta que se trata del único prototipo en funcionamiento y me pide que la trate con cuidado ya que todavía quedan periodistas de otros países por probarla. En cualquier presentación lo último que quieres es caerte y chafar la moto delante de los responsables de la marca, máxime aquí que solo había una unidad. De ahí que Giovanni, alias Gio, ex piloto y probador de fábrica, me llevase pisando huevos durante el trayecto hasta los distintos puntos para hacer las fotos. Aun así, me las ingenié para escaparme de vez en cuando y poder abrir gas a fondo para ver cómo respiraba el motor de la Milano. Pero antes de contaros cómo va en marcha vamos a darle un repaso a la moto en parado. Su estética nos recuerda mucho a la antigua 3 ½ y curiosamente, salvo por los colores, la decoración de depósito y las cachas laterales, no existe ninguna otra semejanza (sí, ya sé, también tiene dos ruedas y un motor de dos cilindros en V, pero ahí acaba todo).

Moto Morini
Moto Morini Milano: primeras impresiones

Llama la atención su basculante en tubo de acero “trelix”, al igual que el chasis, con un aspecto robusto a la par que ligero. También destaca el tren delantero con una preciosa horquilla invertida multirregulable y el cuadro de relojes, que en realidad no es tal, ya que una pantalla TFT a color de 5” **ocupa el espacio destinado a ellos, aunque, eso sí, una de las opciones del modo de visualización de la pantalla sea una reproducción del antiguo cuadro con esferas de velocímetro y cuentarrevoluciones. Aunque podemos configurar la información a nuestro gusto, una vez en marcha resulta complicado pues ésta no se puede manejar desde las piñas, además la luz incide de forma directa sobre la pantalla y resulta complicado ver nada. **En la zaga destaca un estilizado y limpio colín de aspecto monoplaza, aunque en realidad es la confección del mismo asiento lo que le da ese aspecto racing, al que se puede subir el pasajero sin ningún problema pues cuenta con asas escondidas debajo del mismo. El tapizado está muy cuidado y resulta bastante cómodo en la zona del piloto. Esas líneas limpias del colín se deben en gran parte a la colocación del porta matrículas, que incorpora intermitentes y catadióptrico, pegado a la rueda trasera gracias a un rígido soporte mono-brazo que sale de un lado del basculante y que le confiere un aspecto futurista.

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Moto Morini Milano: primeras impresiones
A LOS MANDOS

Sentado sobre la moto y con mi 1,70 m llego al suelo perfectamente con los dos pies apoyados. La posición es cómoda y aunque no vamos erguidos del todo, no es en absoluto radical gracias a un elevado y ancho manillar que nos permite una conducción agradable y relajada. Para poner en marcha la moto pulsamos el botón de arranque mientras mantenemos accionada la maneta de embrague, sin tocar el gas, al cabo de apenas dos segundos el motor cobra vida y los silenciosos comienzan a rugir. Tras unos segundos necesarios para que el motor coja algo de temperatura, engranamos primera y salimos suavemente gracias a un embrague multidisco en aceite de accionamiento hidráulico. El cambio es de seis velocidades bien escalonadas con una primera lo suficientemente larga como para que te permita callejear sin llevar el motor demasiado alto de vueltas. Circulando a baja velocidad, esta Milano es agradable y fácil de conducir. Se nota el trabajo de los ingenieros en el motor para suavizar la respuesta del bicilíndrico que cubica exactamente 1187cc. Aun así, el excitante sonido que sale por los escapes te incita a enroscar el puño derecho en busca de cintas de asfalto revirado para disfrutar de una parte ciclo compuesta por lo mejor de cada casa.

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Moto Morini Milano: primeras impresiones

Digamos que esta Milano es ahora la niña mimada de Moto Morini y le han dado casi todos los caprichos que hubiese podido pedir de haber tenido la capacidad de hablar. El tren delantero está formado por una horquilla invertida multiregulable Mupo con barras de 46 mm de diámetro y tratamiento DLC, a base de carbono que reduce la fricción, rematadas por unos pies de una sola pieza mecanizada de aluminio sobre los que se anclan unas pinzas radiales Brembo M50 que muerden los dos discos de 320 mm. Para rematar este conjunto la ligera** llanta de palos está realizada en aluminio forjado** al igual que la trasera. El fabricante boloñés Mupo también se ha encargado de la suspensión trasera, montando un monoamortiguador regulable en compresión, extensión y precarga con un recorrido de 135 mm, igual que el recorrido de la suspensión delantera.

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Todo esto se traduce en un comportamiento impecable a la hora de hacer curvas, aunque para ser honestos tengo que decir que no he podido probar a fondo esta Milano como me hubiera gustado. Al tratarse del único prototipo, la prueba ha sido corta y no he podido hacer curvas rápidas para poder comprobar si todo estaba en su sitio. La moto va de cine circulando a un ritmo moderado **pero no sería ético inventarme cómo va en otras condiciones y de verdad que me he quedado con ganas de exprimirla a tope. Me decía Ricciardo antes de coger la moto que todavía no estaba afinada y que **se podía notar algún bache de “carburación”. Es cierto que le faltaba algo de finura en bajos y medios a la hora de abrir gas, pero eso la hacía aún más excitante y me recordaba a las motos de antes, las que de verdad llevaban carburadores y había que afinarlas cambiando chiclés, agujas, chimeneas o campanas. Para mediados de Octubre los técnicos de Moto Morini ya habrán afinado la inyección y estarán saliendo las primeras 30 Milano serie limitada de la fábrica. Solo espero que, como les dije el día de la prueba, no quiten el precioso petardeo que sale de los escapes cada vez que reduces una marcha.

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