Honda CB4 Interceptor, ¿el prototipo más impactante del EICMA?

La gente del centro de Investigación y Desarrollo de Honda en Roma han vuelto a sacarse una de las motos más impactantes de todo el Salón de Milán.

Por: Motociclismo.es | Carlos Domínguez | Noticias

Apuesto a que recuerdas sin problemas la Honda CB 1100 TR Flat Tracker que hace exactamente un año fue presentada en este mismo Salón EICMA de Milán. Se trataba de una máquina impactante, sin tapujos, y que además servía como homenaje a Marco Simoncelli, luciendo su dorsal en los laterales. No sabemos si Honda tiene pensado hacerla realidad en algún momento, pero lo que sí sabemos es que este año han vuelto a dejar volar su imaginación en el centro de investigación y desarrollo de la marca en Roma. Y el resultado es digno de las paredes de tu oficina o del fondo de pantalla de tu móvil u ordenador. Así es la Honda CB4 “Interceptor”, una nueva perspectiva de la escena café racer.

Pongámonos en situación. En 2015, este mismo departamento daba a conocer la Honda CB4, una naked de aspecto radical que guarda cierto parecido con lo que hoy es la Honda CB1000R 2018. Pues bien, avanzando dentro del marco creado bajo la denominación “Neo Sports Café”, esta nueva Honda CB4 Interceptor proporciona un sutil toque “endurance” que recuerde a las antiguas carreras de resistencia. El resultado al mezclarlo con la inspiración café racer –mínimo peso con sólo elementos necesario– es una moto que parece haber llegado del futuro.

En Honda han llamado a esta decoración “Total Black”, puesto que es precisamente el negro el color predominante en todo el conjunto; salvando una mini cúpula en verde y el color dorado de las barras de la horquilla o el amortiguador Öhlins. Una base oscura que contrasta todavía más cuando se pone en marcha la máquina y su sistema de iluminación LED da forma al espectacular faro delantero, superpuesto a la entrada de la turbina. De líneas extremadamente minimalistas y alargadas, el colín de la CB4 Interceptor recuerda al utilizado por Honda en su primera MotoGP de cuatro tiempos, puntiagudo y cobijando el sistema de escape. La diferencia es que en ésta, se incluyen unos LEDS para la luz de posición y freno integradas bajo la carrocería.

La instrumentación es sencilla y táctil –además de estar alimentada una pequeña turbina que aprovecha el viento para generar electricidad– , incluso escondida y reducida a lo mínimo creando un cockpit limpio que parece haber sido creado por ordenador. Los orificios en los laterales de la cúpula, las llantas en fibra de carbono con un basculante mono-brazo para lucirlas terminan de dar el toque definitivo a una moto que, de poder llegar a producirse, estoy seguro de que se haría con un buen pedazo de la tarta café racer/retro.

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